La Fiscalía de Aragón estudiará las estafas en préstamos privados

15 nov. 2014

Publicado en El Periódico de Aragón, 10.11.14

Fraudes hipotecarios
LA FISCALÍA ARAGONESA ESTUDIARÁ LAS ESTAFAS HIPOTECARIAS DE CAPITAL PRIVADO
El fiscal abre diligencias informativas y se reunirá con los afectados, que han perdido sus casas.
La asociación de víctimas ADEVIF formaliza su registro en el departamento de Consumo

F. Mantecón. 10/11/2014

El fiscal superior de Aragón, José María Rivera, se reunirá próximamente con los representantes de Asociación de Víctimas de Estafas Financieras (ADEVIF) en la comunidad, que acaban de formalizar su inscripción en el registro de colectivos autorizados por Consumo. El ministerio público ha abierto diligencias informativas sobre estas tramas en las que, aparentemente, actuarían financistas privados en connivencia con algunos notarios. Lo hace tras el interés que ha despertado el tema, en los últimos meses, en políticos, jueces, notarios y asociaciones de consumidores. Según la asociación -no hay estadísticas disgregadas- este tipo de estafa podría estar detrás de hasta el 30% de los desahucios de particulares. 

ADEVIF, constituida por el andorrano Rafael Pozo, nació hace unos años con vocación nacional, pero para facilitar la protección de los asociados en cada territorio ha comenzado a inscribir filiales regionales, hasta ahora en Valencia y Aragón. Su campaña de concienciación ha llegado a las Cortes de Aragón, a la DGA -en una reunión con Consumo- y, ahora, a la Fiscalía. 

Los tribunales han sido hasta ahora un obstáculo para las víctimas, que en la mayor parte de los casos ignoraban que hubiese más casos como el suyo. Y los jueces han optado mayoritariamente por archivarlos porque, de no verse como conjunto, los asuntos en su mayoría carecen de prueba más allá del testimonio de la víctima. Con eso es con los que cuentan los presuntos estafadores, cuyo máximo exponente es el empresario Antonio Arroyo Arroyo, que cuenta con cientos de denuncias en toda España, algunas también en Aragón. 

MODUS OPERANDI

El esquema de actuación de estas tramas, con ligeras variantes, comienza con un préstamo privado, al que las víctimas recurren por estrecheces económicas que el banco no quiere o no puede aliviar. Al no obtener crédito por vía normal, acuden a estos chiringuitos financieros, que les ofrecen dinero fácil con un plazo de devolución corto -normalmente seis meses- y con un interés que roza la usura, pero aparentemente asumible. 

El problema, y ahí es donde entraría la estafa, es que ni siquiera les llegan a dar lo que les ofrecen. En la notaría firman la entrega de más dinero del que les dan, unas veces con engaño y otras con la promesa de que se lo darán un poco más adelante. Como garantía, sabiéndolo o no, han puesto su casa. 

De esta forma, cuando se agota el plazo, rara vez han podido reunir no ya los intereses que firmaron, sino los que creían haber pactado. En algunas ocasiones, el prestamista ni siquiera está en el lugar donde figuraba su sede, de forma que aunque tengan el dinero no pueden devolverlo. 

Es entonces cuando el presunto estafador ejercita la opción por la casa puesta como aval, y la subasta o compra a un precio ridículo. En el otro lado de la balanza, el estafado pierde su vivienda por poquísimo dinero. Y para colmo de males, en muchos casos el impago sigue corriendo con unos intereses de demora incluso del 29%, generando deudas millonarias que no se cubren ni con la vivienda. 

Sin embargo, lo que llega al juez es un documento firmado en condiciones quizá injustas, pero aceptadas como contrato privado con el firmante. Y solo cuenta con su palabra de que lo firmado no es lo acordado, lo que en un proceso penal no sostiene abierto un caso. En otras vías, el aumento de la protección al consumidor que ordena Europa ha ido permitiendo anular las cláusulas abusivas, pero en este tipo de contratos Estrasburgo todavía no ha entrado con la contundencia necesaria. 

EL COLEGIO DE NOTARIOS DE ARAGÓN NO HA RECIBIDO QUEJAS 

Francisco Picazo, decano del Colegio de Notarios de Aragón, aseguró que no tiene constancia de que al organismo haya llegado ninguna denuncia por malas prácticas de este tipo. El colegio nacional sí remitió a todas las comunidades una circular en la que instaba a los profesionales a leer cuidadosamente los contratos a los firmantes, algo que al parecer se estaba relajando, para evitar estos fraudes. Picazo recordó que entre los derechos del usuario está el asesorarse previamente y el de elegir notario, algo que puede evitar esta presunta connivencia con los prestamistas. 

Las víctimas 
“NO SOMOS NADA, NI ESTAFADOS” 
Los afectados se encuentran desamparados por una legislación que no les recoge específicamente. 
La “conciencia judicial” cristaliza en algunas sentencias favorables. 

"Yo no puedo devolver lo que debo. Asumir que has sido estafado es duro, pero es que no somos ni estafados, no somos nada", lamenta Fernando Ortiz, tesorero de la Asociación de Víctimas de Estafas Financieras (ADEVIF) en Aragón, y afectado por una de ellas. Su mayor desconsuelo no parece ser el timo en sí, sino el no saber a dónde acudir. "Ni siquiera pretendo acabar con esta gente -admite, con aire derrotado-, lo que quiero es que se nos reconozca como víctimas de una estafa", asegura. 

En su caso, a raíz de darle poderes a un familiar para hacerle avalista de un crédito de unos 8.000 euros, al poco tiempo se encontró con la llamada de un prestamista desconocido. "¿Sabes que me debes 40.000 euros?", le espetó. Ortiz, lógicamente, se quedó helado. 

Ahora ha perdido una casa en la que había invertido años de trabajo, un edificio histórico de Zaragoza, valorado en 1,2 millones, por una deuda que ni siquiera era suya. En el colmo de la desdicha, su deuda de intereses ha crecido hasta los 230.000 euros, y sigue teniendo que pagar obras al ayuntamiento a cargo de unas subvenciones para arreglar el edificio que ya no es suyo, ya que las recibió al ser un Bien Cultural. "No hay forma de hacerles entender lo que ha pasado", lamenta. 

La situación de Ortiz la comparten muchos, pero hay motivos para la esperanza. En palabras de Santiago Landete, el abogado madrileño que actualmente lleva los casos de Adevif -el anterior se centró en los del prestamista Antonio Arroyo Arroyo (*), que acumula más de cien él solo- está "empezando a despertar la conciencia judicial con estos casos". 

Los prestamistas suelen escoger gente de bajo perfil formativo y agobiados por necesidades económicas, aunque este perfil no se cumple en varios de los casos aragoneses que han trascendido hasta ahora. "Acaban con las deudas pero al archivar los casos el juzgado, se suelen rendir. No conocen otros casos como el suyo, y eso es lo que queremos cambiar", explica el abogado. 

Para ello han mantenido ya reuniones con la Federación de Colegios de Notarios españoles, que tras la inhabilitación de un par de profesionales en Madrid ha tomado cartas en el asunto. Los grupos económicos de la Policía también están al tanto de la problemática, y en una reunión de jueces celebrada este verano en Alcañiz también se trató, tangencialmente, el asunto. 

Recientemente, la asociación recibió una buena noticia desde Soria, uno de cuyos jueces anuló uno de estos contratos privados por sus cláusulas abusivas. La sentencia fue ratificada por la Audiencia Provincial soriana. En este caso, la víctima había pedido 8.000 euros a un avalista, con unas condiciones por las que, en seis meses, su deuda había crecido hasta los 85.000 euros. Además, su casa había sido tasada por el prestamista en algo más de 100.000 euros, cuando superaba los 300.000. La notaría madrileña en cuyo despacho se firmó el trato ya está inhabilitada. 

LA ASOCIACIÓN ACONSEJA INFORMARSE SOBRE EL PRESTAMISTA Y ASESORARSE

ADEVIF ofrece en su blog información sobre los implicados en estas redes que han encontrado hasta el momento, y teléfonos de contacto para los que crean que han sido víctimas de estas prácticas. También una serie de consejos útiles (**) para los que tengan la intención de pedir un préstamo privado. Entre los más importantes: 

- Tener claro con quién se está tratando. Desconfiar de los contactos intermedios, o de webs que no aclaran a qué empresa pertenecen. 
- Informarse en internet sobre el prestamista, una vez asegurada su identidad. 
- Conservar todos los documentos que se reciban o envíen (cartas, correos electrónicos, mensajes de texto) en la tramitación del préstamo. 
- Pedir con antelación en la notaría la oferta vinculante --el contrato--, y asegurarse de que son las mismas condiciones que se han acordado previamente. No firmar el mismo día (suelen actuar con mucha prisa para evitar que el cliente pueda leer detenidamente los documentos). 
- Contar con el asesoramiento de un abogado, o al menos de un testigo en la notaría. 
- Consultar todas las dudas al notario (los prestamistas suelen aconsejar "decir que sí a todo"). 
- Asegurarse principalmente de no firmar poderes a favor del prestamista. 
-Conservar el cheque desde el momento de recibirlo, sin firmarlo. 
- No renegociar la deuda con el prestamista, ya que puede aumentarla.
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Notas: 

(*) Esta afirmación se corresponde con una información falsa facilitada al periodista por ADEVIF. El anterior abogado colaborador de la asociación, Carlos J. Galán, además de los casos de Arroyo, llevó los que los socios de ADEVIF le encomendaron que no eran de Arroyo. De hecho, todos menos el del presidente los continua llevando a día de hoy a petición de los interesados.

(**) ADEVIF no lo indica actualmente en su web, pero tales consejos son los que elaboró el despacho Alberche Área Jurídica. Aunque no citen procedencia y los hayan copiado tal cual, bienvenido el plagio si ello sirve para evitar nuevos afectados. 

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