El Periódico: Reportaje sobre prácticas fraudulentas en préstamos

26 may. 2015



Publicado en El Periódico, 24.05.15

PRACTICAS ECONÓMICAS FRADULENTAS

LA FALTA DE CONTROL CAUSA UN ALUVIÓN DE ABUSOS EN LOS CRÉDITOS "FÁCILES"

- Modernos usureros cobran intereses de hasta el 4.000 % TAE o estafan con el importe del capital
- Una petición de cambio legislativo que acabe con las trampas ha recogido ya 140.000 firmas

Manuel Vilaseró. Madrid.

Cuando Carmen, una anciana de 85 años desahuciada en el barrio madrileño de Vallecas, saltó el pasado noviembre a los medios de comunicación, muchos se sorprendieron. No era un banco el que estaba detrás del desahucio, sino un prestamista. La solidaridad del Rayo resolvió esta situación, pero el paso de los meses ha demostrado que no se trataba de un caso aislado. Un aluvión de estafados están perdiendo las casas por créditos de importes ridículos a manos de modernos usureros que se aprovechan de los vacíos legales, el descontrol y la ingenuidad de los más desesperados.

"Cuando al principio de la crisis los bancos empezaron a dejar de dar crédito, tomaron el relevo una miriada de chiringuitos financieros que practican todo tipo de abusos", relata Fernando Herrero, el portavoz de Adicae, una asociación de consumidores especializada en el sector financiero y de servicios, que ha llevado a cabo un riguroso estudio sobre lo que ellos llaman "minipréstamos y préstamos rápidos", la gran mayoría anunciados profusamente en televisión e internet. ¿Su conclusión? "El 99 % son, por lo pronto, usura. Luego podríamos hablar de publicidad engañosa, de información insuficiente o llegar al capítulo de las estafas", señala Herrero. El TAE puede llegar a alcanzar el 4.000 % en los créditos más pequeños. Dicho de otro modo, si a usted le prestan 100 euros, al cabo de un mes tiene que devolver 138. "Si esto se lo hace un amigo, usted le llama ladrón, ¿no? Pues eso", apunta el portavoz.

Luego vienen los intereses de demora, las comisiones o los productos asociados, como el seguro de impago, que ha dado pie a diversos tipos de timos. Los abusos más pequeños ni siquiera suelen llegar a los tribunales porque el importe no compensa el gasto en abogado y procurador. 

LA CASA EN JUEGO. Lo que si está llegando a los tribunales cada vez más son los casos en los que está en juego la casa del deudor. Varios prestamistas están acusados de estafa en juzgados de instrucción de toda España sin que hasta ahora la gran mayoría de los perjudicados haya obtenido una respuesta satisfactoria. Los afectados se han agrupado en asociaciones como Stop Estafadores o la Asociación de Estafados Víctimas Financieras (Adevif). La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) defiende también a un grupo de 30 perjudicados en la zona franca de Barcelona. Se han dado ya dos suicidios entre los afectados y varias intentonas frustradas. 

En el punto de mira de gran número de afectados está la red del considerado el mayor usurero de España, Antonio Arroyo Arroyo, un ex interventor del Banco de España que a través de empresas interpuestas o testaferros ha logrado hacerse con más de 500 viviendas. Detenido tres veces, nunca ha pasado de la categoría de presunto a la de culpable. 

Carlos Galán, abogado de Stop Estafadores, define así su modus operandi: "Con una madeja de mentiras y promesas incumplidas consiguen que la víctima firme ante notario una hipoteca con un capital superior al que realmente recibe, con un plazo de devolución brevísimo, que cuando expira acaba en la subasta de la casa a un precio irrisorio". Así logran su único objetivo: hacerse con la casa del infortunado. 

¿Cuál es el truco para que el mundo del crédito fácil se haya convertido en una auténtica jungla? Así como en los desahucios hipotecarios los bancos se han visto frenados por una sentencia europea y por la movilización social, los prestamistas campan a sus anchas desde que la ley de 2009 que regula el crédito no bancario quitó la competencia de supervisión al Banco de España y la adjudicó a las autoridades de Consumo de las autonomías sin dotarlas de medios ni de especialización. 

"Aquí no hablamos del comprador de un par de zapatos al que no le devuelven el dinero, son familias en angustiosa necesidad económica que ponen en juego su propia casa en operaciones inconcebibles que nadie controla", explica Galán. 

"No hay inspecciones de oficio, la mayoría de registros autonómicos donde deben inscribirse estas empresas no se han creado y, si llega a imponerse alguna multa, ésta es ridícula frente al volumen de  negocio que generan", remacha Herrero. 

LAS VÍCTIMAS

MONCHI NAVARRETE, VIUDA CORAJE
"PERDÍ A MI MARIDO Y AHORA ME QUIEREN QUITAR LA CASA"

"Mi esposo y yo pedimos 19.000 euros a un prestamista para poder pagar la retroexcavadora que nos permitía trabajar. Tras firmar la escritura y poner como garantía nuestra vivienda, recibimos solamente 3.000. La segunda parte del dinero, que debía abonar un banco, jamás nos llegó". Así encabeza Monchi Navarrete su petición en change.org de cambios legislativos para acabar con la usura.

Monchi era una valenciana de Manises felizmente casada con Javier, un autónomo de la construcción al que la crisis puso entre la espada y la pared. Ante la necesidad de obtener dinero y la negativa de los bancos a dárselo, acudió a uno de los muchos chiringuitos de dinero fácil. No pudo escoger peor. Cayó en manos de la red del mayor usurero de España, Antonio Arroyo Arroyo. Con la connivencia de un notario y un supuesto director de sucursal, lograron que Javier firmara que había recibido 19.000 euros que, con unos intereses de demora del 29 %, se convirtieron en 36.000. La suerte estaba echada. Debía devolver ese dinero o perdería la casa. "Intentamos hablar, pero no respondían. Un día mi esposo se fue a Madrid a verlos. A la vuelta ya no era el mismo y acabó quitándose de enmedio", relata.

HIJO DISCAPACITADO. "Desde entonces, nuestro hijo de 13 años, que padece una discapacidad psíquica, me pregunta cada día por su padre", cuenta entre lágrimas. La ejecución del desahucio está paralizada por la denuncia que Monchi ha interpuesto por estafa. Ella ha prometido que dedicará el resto de su vida a que "este señor" no se quede su casa "ni la de nadie más".

GRACIA MONJE, CANTANTE ANDALUZA
"SE HACEN AMIGOS TUYOS PARA ESTAFARTE"

La cantante andaluza Gracia Monje se ha visto envuelta en una estafa delirante que a punto ha estado de costarle su casa familiar de Chipiona (Cádiz). Tan delirante que parece increíble que alguien que está en el mundo haya picado. Su pesadilla empezó por una deuda de 6.000 euros de IBI y con comunidad de propietarios. Se la quiso quitar de encima de golpe, pero el banco titular de la hipoteca de su casa no le dio el crédito porque, sin ella saberlo, figuraba en un registro de morosos. Tenía dos facturas de móvil impagadas.

Buscó en internet y una empresa le prometió darle el dinero, a devolver en siete años. Cogió su AVE y se fue a Madrid. "No me preguntes cómo, pero acabaron dándome un cheque que yo firmé detrás por 14.750 euros. Me acompañaron a la sucursal y ellos se quedaron con los 8.750 restantes". Creía haber firmado por 6.000 euros, pero pasaron los meses y no le cobraban las cuotas, hasta que un día le exigieron que les devolviera los 14.750 de golpe. Pero éste no era su objetivo. Aprovecharon que no podía devolverlos para ofrecerle más dinero para liberarse de la hipoteca bancaria. Así, ellos pasaban a ser los titulares de la garantía hipotecaria. A punto estuvo de caer y perder la casa. Y eso que ya había visto en un programa de televisión las cosas que se decían de su prestamista, Antonio Arroyo.

"Pueden pensar que son imbécil, pues soy imbécil. Se hacen amigos tuyos y te dicen que sólo quieren ayudarte...". Ahora ha denunciado a Arroyo por estafa. Lo cuenta con presencia de ánimo, pero reconoce que lo ha pasado "muy mal". Su marido tiene una minusvalía del 80 % por un accidente laboral. Ella ha estado a punto varias veces de seguir el camino del esposo de Monchi Navarrete. 

JUAN PUCHE, PRESIDENTE DE STOP ESTAFADORES
"HAN AMENAZADO HASTA A MI FAMILIA, PERO NO PARARÉ"

Juan Puche preside la asociación Stop Estafadores, que lucha para que nadie más caiga en las trampas del crédito fácil, pero hace cinco años nunca había oído hablar del hombre que ha marcado su vida, el usurero mayor, Antonio Arroyo Arroyo. Él era el propietario de una productora audivisual en Cádiz. Para resolver los problemas económicos que llegaron con la crisis pidió 22.000 euros pero, con las mismas añagazas que en otros casos, la trama de Arroyo consiguió que firmara una escritura por 45.000 garantizada con su casa.

"Me prometieron que a los 15 días me darían la otra mitad, pero ya ni respondieron a las llamadas". Con unos intereses de demora del 29 %, la deuda acabó ascendiendo a 85.000 euros que ni podía ni quería devolver. Su casa, tasada en 300.000 euros, está en fase de ejecución de un desahucio, paralizado sólo por la denuncia penal de estafa.

El problema es que el engaño es muy difícil de demostrar. "Incluso la familia y el entorno te consideran un pardillo. Hay gente que opina que es culpa tuya y muchos de nosotros acabamos culpándonos, pero la justicia debería ver que no puede ser que haya tantos afectados que digan lo mismo". Por eso, su asociación ha pedido, de momento sin éxito, que las causas se acumulen en la Audiencia Nacional.

AMENAZAS. Hay ido a ver a partidos políticos, a la Fiscalía General y piensa seguir hasta el final, pese a las amenazas recibidas. "Me han llegado a decir que mi familia lo va a pasar muy mal. Pero esto es una guerra y vamos a por todas. Si no logramos ganar en los tribunales, al menos alertar a las futuras víctimas", se consuela.

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